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Por qué la ofensiva inmigratoria de Trump no impulsa el empleo en EE.UU.

Kevin Garza
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Kevin Garza

Editor de Blog

Ilustración vibrante de una ciudad moderna dividida entre dos mundos: a la izquierda, trabajadores inmigrantes representados con tonos cálidos y utensilios de trabajo; a la derecha, empresarios y tecnología futurista con tonos azules y verdes, mostrando un equilibrio tenso entre empleo, inmigración y automatización

¿Más inmigrantes expulsados = más empleos para estadounidenses? No tan rápido

A primera vista, la ecuación parecía sencilla: menos inmigrantes trabajando en EE.UU. implicaría más empleos para la fuerza laboral nativa. Pero, ah, la realidad es más enredada que una serie de Netflix.

La política de inmigración de la administración Trump apostó fuerte por reducir la entrada y permanencia de trabajadores nacidos en el extranjero, esperando liberar ese terreno para los estadounidenses. Sin embargo, los datos cuentan otra historia: menos contrataciones, salarios estancados y un aumento en la tasa de desempleo.

El espejismo de la economía multiplicadora

Si sacas gente de un gran juego de equipo, no siempre aparecen jugadores nuevos listos para reemplazarlos. Cuando se expulsan inmigrantes, no solo desaparecen los trabajadores, sino también sus papeles como consumidores, clientes y motores de la demanda económica.

“Se pierden clientes de las empresas que contratan trabajadores”, explicaba Stan Veuger del American Enterprise Institute. Es decir, menos gente comprando significa menos necesidad de producir o contratar.

Según el informe de empleo, la tasa de desempleo entre los estadounidenses nativos subió de 4.1% a 4.7% en un año, justo mientras la presencia de trabajadores extranjeros disminuía.

Los sectores que dependen de la mano inmigrante

En la agricultura, por ejemplo, el 25% de los trabajadores en 2023 eran inmigrantes sin autorización, según Pew Research Center. Sin ellos, una cosecha literal de problemas.

Joe Brusuelas, economista jefe de RSM, señala que “los inmigrantes están dispuestos a hacer trabajos que la mayoría de los nativos esquivan como si fueran pinchazos en el sofá”. La fuerza laboral estadounidense tiene habilidades y preferencias que no siempre encajan con los puestos que quedan vacantes.

Impacto de aranceles: una bofetada extra para la contratación

Los aranceles impuestos por la política comercial de Trump actuaron como un lastre para varias industrias, sobre todo la manufacturera.

  • Costos más altos en materias primas como acero y aluminio.
  • Clientes congelando pedidos por el aumento de precios.
  • Casi 100,000 despidos en manufactura solo en el último año.

Wendy Edelberg de Brookings Institution apunta cómo la incertidumbre arancelaria frena la contratación, lo que contrasta con la idea de que hay un millón de empleos esperando por los trabajadores nativos.

La amenaza invisible: automatización e inteligencia artificial

Si la estrategia de la Casa Blanca es reducir empleo inmigrante para incentivar la contratación local, la apuesta puede estar en jaque por otro frente: la tecnología.

Con la llegada de la IA para aumentar productividad y reducir costos, muchas empresas pausaron o rescindieron planes de contratación. Amazon, por ejemplo, realizó despidos masivos y la Reserva Federal señala que varias compañías están usando IA para sustituir o complementar mano de obra humana.

"Una empresa de servicios de TI pausó sus planes de contratación porque consideraba usar IA en su lugar", reportó la Reserva Federal de Boston.

El efecto dominó: menos trabajadores, menor consumo y estancamiento

Limitar la inmigración parece un acto de equilibrio sobre un alambre muy fino. Al deportar o restringir el ingreso, se reduce la fuerza laboral, sí, pero también el poder adquisitivo general. Menos dinero circulando significa menos incentivos para las empresas a ampliar sus plantillas.

Además, la oferta laboral local no siempre se ajusta a la demanda de puestos que quedan, y la presión por automatizar modelos de trabajo crece.

Conclusión: Más inmigración no es el villano, sino una pieza clave del rompecabezas

La ofensiva inmigratoria de Trump no impulsó el empleo estadounidense, sino que, paradójicamente, creó una combinación de menos empleos, menor demanda y mayor desempleo. La solución va más allá de cerrar fronteras: implica entender qué trabajos están en juego, cómo la tecnología redefine el mercado laboral, y qué políticas económicas facilitan un crecimiento real y sostenible.

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