Blog

Por Qué No Deberías Reverenciar la Inteligencia Artificial GPT

Caroline
T

Caroline

Editor de Blog

Una ilustración vibrante de una IA futurista con tonos neón, interactuando con humanos en un entorno digital dinámico lleno de datos y conexiones brillantes, que simboliza la relación entre inteligencia artificial y pensamiento humano

¿Por qué no deberíamos idolatrar la inteligencia artificial GPT?

Si hoy en día escuchas que alguien venera a la inteligencia artificial como el nuevo oráculo omnisciente, quizás debas tomarte un respiro y por qué no, una buena taza de café. El fenómeno GPT y otras inteligencias artificiales están en boca de todos, llenando titulares, pláticas y foros, pero ¿realmente merecen la devoción que algunos les dispensan? Vamos a desmenuzar ese asunto como si fuera una novela de misterio, con paciencia y algo de humor.

La saturación intelectual en Caracas, el contexto de un observador crítico

Durante los años recientes ha habido una explosión de temas relacionados con la inteligencia artificial en Caracas. Nuestro observador (con más de medio siglo de vida, por cierto) no se impresiona fácilmente — las novedades tecnológicas son como fuegos artificiales, bonitas pero efímeras. No es ningún secreto que las modas tecnológicas tienden a la frivolidad y sobrevaloración, cargándose de reverencia fatua que más que admirar, provoca incomodidad e incluso malestar.

"Las máquinas y sus promesas son como ese amigo grandilocuente que habla mucho pero promete poco."

Ese «puerilis», el adjetivo latino elegido para describir este fenómeno, resuena a la velocidad con la que las redes propagan información a veces dudosa, errónea o simplemente absurda. ¿Alguien ha googleado su propio nombre y encontrado resultados inverosímiles, o peor aún, hasta insultantes? Bienvenido al circo digital.

La cruel realidad digital: ¿qué te dice la nube sobre ti?

Una simple búsqueda podría ser un show de magia negra en donde tu identidad se distorsiona, se inventan países donde no has nacido, o se lanzan juicios demoledores sin fundamento. Parece que la inteligencia artificial, incluso tan sofisticada como GPT, tiene más comedia que ciencia en sus respuestas.

Algo falla cuando un sistema que se jacta de tener millones de parámetros (se habla de unos 175 millones en GPT) no puede realizar un análisis comparativo entre dos escritores sin tropezar. ¿Una IA confundida? No, solo el reflejo de que detrás de esos algoritmos hay muchas limitaciones.

¿Qué es realmente GPT? Un poco de historia y datos curiosos

GPT, o "Generative Pretrained Transformer", tiene raíces que remontan a los años 60 con pioneros como John McCarthy, inventor del lenguaje LISP, todo un visionario. Sin embargo, la idea de máquinas que generan ideas y textos no es nueva. Jonathan Swift ya jugueteaba con estas nociones en su novela Los viajes de Gulliver en 1726, imaginando un aparato mecánico para ayudar a los eruditos.

Curioso, ¿no? Que la fantasía literaria haya anticipado ciertas inquietudes científicas, pero que hoy por hoy la inteligencia artificial siga sin alcanzar la profundidad y originalidad del pensamiento humano.

Inteligencia artificial vs. cerebro humano: la batalla está lejos de concluir

Veámoslo así: la red, la fibra óptica y los cables son como autopistas relucientes de datos. Pero ¿puede un río de luz y bits reemplazar la vastedad del océano humano?

"Los sistemas informáticos nunca podrán sustituir las operaciones cerebrales humanas, porque por su índole son artificiales y limitadas."

La transmisión de información es solo la punta del iceberg. Lo que distingue al ser humano es la capacidad para pensar críticamente, crear con alma, sentir con matices infinitos. La IA puede ser maravillosa para procesar datos, pero olvidar que es artificiosa es caer en un espejismo.

El exceso de fe en la inteligencia artificial: un riesgo para la sociedad

Esta admiración desmesurada, además de pueril, puede llevar a peligrosos equívocos. Creer que una IA puede ser juez, artista o líder de opinión es ignorar el factor humano que es la esencia de lo verdadero y trascendente.

Las máquinas no sufren, no aman, no cambian de idea ni se inspiran en la tristeza o alegría. Son como una sombra que imita nuestro movimiento, bonita pero sin vida propia.

La inteligencia artificial: una herramienta para complementar, no una biblia sagrada

No vamos a satanizar la IA. A fin de cuentas, es una herramienta poderosa y fascinante, un copiloto en el vuelo de la innovación. Pero el asiento del piloto sigue siendo nuestro.

Usémosla para acelerar tareas monótonas, para descubrir patrones ocultos, para inspirarnos, pero nunca para entregar la antorcha del razonamiento ni del espíritu humano.

Conclusión: La reverencia tiene límites y el pensamiento crítico es el rey

Es sano cuestionar, dudar y poner a prueba la tecnología. La inteligencia artificial no es un dios ni promete la salvación intelectual. Es un instrumento, con sus luces y sombras, y la responsabilidad de no confundir la ilusión con la realidad recae en nosotros.

Así que, la próxima vez que alguien te diga que la IA GPT va a reemplazar a los humanos en el arte, la literatura o el pensamiento, recuerda que la verdadera inteligencia tiene carne, alma y múltiples dimensiones. La reverencia exagerada es pueril, pero la curiosidad y el escepticismo nos mantendrán siempre un paso adelante.

¿Quieres más contenido estimulante y con mirada crítica sobre tecnología y sociedad? Suscríbete a nuestro newsletter y no te pierdas nuestras reflexiones, análisis y debates que alimentan tu inteligencia (¡humana!).

También te invitamos a comentar abajo: ¿tú qué piensas? ¿La IA nos acerca a un futuro brillante o nos hipnotiza con espejismos tecnológicos?

¿Tienes un Proyecto en Mente?

Hablemos sobre cómo podemos ayudarte a hacerlo realidad